Varios Concepto:
La definición más restrictiva de la Ética Informática
(EI), es el considerarla como la disciplina que analiza problemas éticos que
son creados por la tecnología de
los ordenadores o también los que son transformados o agravados por la misma,
es decir, por las personas que utilizan los avances de las tecnologías de la
información. Algunos de los autores se plantean si la cambiante sofisticación
tecnológica plantea nuevos dilemas éticos o si las cuestiones éticas permanecen
constantes.
Otras definiciones de la EI son mucho más amplias.
No se reducen a un nuevo campo de ética aplicada sino que, por ejemplo, en
Moor, la EI es el análisis de
la naturaleza y el impacto social de la tecnología
informática y la correspondiente formulación y justificación de políticas para un uso ético de dicha tecnología. La
EI estaría relacionada con los problemas conceptuales y los vacíos en las
regulaciones que ha ocasionado la tecnología de la información. El problema es
que hay una falta de reglamentación en cómo utilizar estas nuevas tecnologías
que posibilitan nuevas actividades para las cuales no hay o no se perciben con
nitidez principios de actuación claros. Las personas con
responsabilidades en el área de diseño o gestión de sistemas de información cada vez han de tomar más
decisiones sobre problemas que no se resuelven con lo legal y lo cuasi-legal
(reglamentos, manuales de procedimiento de las empresas, etc.) sino que rozan lo
ético mismo. La tarea de la EI es aportar guías de actuación cuando no hay
reglamentación o cuando la existente es obsoleta. Al vacío de políticas se
añade generalmente un problema de vacío conceptual. Por ello la EI también ha
de analizar y proponer una marco conceptual que sea adecuado para entender los
dilemas éticos que ocasiona la informática.
Otra definición más englobante viene de Terrel
Bynum, que basándose en Moor, define la EI como la disciplina que identifica y
analiza los impactos de las tecnologías de la información en los valores humanos
y sociales. Estos valores afectados son la salud, la riqueza, el trabajo, la libertad, la democracia, el conocimiento, la privacidad, la seguridad o la autorrealización personal. En este concepto de EI se quieren incluir términos, teorías y métodos de disciplinas como la ética aplicada, la sociología de los ordenadores, la evaluación social de las tecnologías o el derecho
informático.
Los que escriben sobre esta materia no tienen como objetivo adoctrinar o hacer proselitismo sobre una
manera concreta de pensar tratando de transmitir un conjunto de valores
concretos. La intención es incorporar una conciencia social relacionada con la tecnología
informática y también ayudar a los informáticos a utilizar los ordenadores no
solo con eficiencia sino con criterios éticos. El objetivo es tomar
decisiones sobre temas tecnológicos de manera consistente con la afirmación de
los propios valores que uno profesa o con los derechos humanos en general.
Para ello esta disciplina se plantea varios objetivos intermedios.
Por un lado, descubrir y articular dilemas éticos clave en informática.
Determinar en qué medida son agravados, transformados o creados por la
tecnología informática. Ante los dilemas éticos que ocasiona la informática,
analizar y proponer un marco conceptual adecuado y formular principios de
actuación para determinar qué hacer en las nuevas actividades ocasionadas por
la informática en las que no se perciben con claridad líneas de actuación. Por
último, siempre se pretende un análisis ético de casos realistas y
significativos.
Para realizar lo anterior, la EI pretende tener en
cuenta dos aspectos. Por un lado, utilizar la teoría ética para clarificar los dilemas éticos y
detectar errores en el razonamiento ético. Por otro, colaborar con otras
disciplinas en ese debate, siendo conscientes de
los puntos de vista alternativos en las cuestiones referentes a valores y
sabiendo discriminar en los distintos casos entre las consideraciones éticas y
las técnicas.
Sin embargo, la EI puede ir más allá. No solo
proponer principios de actuación y ver qué valores son afectados sino
reconsiderar valores que son de hecho asumidos. Por ejemplo, el software supone un tipo de propiedad que no encaja perfectamente en el concepto
de propiedad tradicional.
La EI puede analizar qué tipo de propiedad es el
software, pero puede plantearse un debate más profundo preguntándose por qué ha
de existir propiedad intelectual. Esto supone plantearse de manera nueva
valores antiguos y reconsiderar su vigencia.